Error
  • La plantilla no está disponible para esta presentación. Por favor, contacte con un administrador del sitio.

Carta a la Promo 2010

Ilustración. Portada de la cartita que Mons. Jesús dirige a los bachilleres 2010.

Iglesia Viva 15.12.10. Qué significativa iniciativa ha tenido este año el Obispo de la Diócesis de El Alto, Mons. Jesús Juárez, al dirigir una Cartita a todos los jóvenes bachilleres de la Promoción 2010. En ella, Mons. Jesús les habla a los jóvenes con mucha cercanía y sentimiento paternal, les felicita y, sobre todo, les anima a plantearse las preguntas y respuestas que construirán su futuro. También le habla de su Iglesia y les invita a ser parte activa de ella. Aunque  sólo sean unas cuantas páginas, en ella pueden encontrar nuestros jóvenes maravillosos y oportunos consejos clave para la vida de todo joven. Aquí va el texto completo de la carta. Gracias Mons. Jesús.

 

Carta de Mons. Jesús Juárez a la Promo 2010

"Como Obispo de la Iglesia Ca¬tólica de El Alto, les escribo a ustedes, jóvenes y señoritas de la Pronto 2010, porque son nuestra esperanza y nuestra alegría. Con ustedes contamos para vivir la civilización del amor en nuestra sociedad".

¡Felicidades! ¡Bachilleres 2010!
Ustedes son los nuevos bachilleres llamados a construir una Bolivia jus¬ta, fraterna y solidaria.

Inician un camino nuevo ya desde su compromiso como adultos.

¡Felicidades! Terminas el colegio, pero no terminas de aprender. Sales del colegio, pero entras en otro mundo: El del estudio, el del trabajo.

♦    Dos cosas te serán necesarias a partir de ahora: Distinguir lo importante de lo accesorio. Hay cosas que merecen la pena. Otras pueden esperar.
♦    Organizar tu vida: Ya no te controlarán como en el colegio. Ahora tú deberás controlar tu tiempo, tu trabajo, tus relaciones, tus estudios. Sí vas a estudiar —y ojalá todos lo hagan— recuerda que el estudio tiene que ver con el orden más que con la inteligencia.

Quiero recordarles también que ustedes son los responsables de mante¬ner encendido el fuego sagrado de la esperanza para nuestro país con su inviolable capacidad de soñar.

Cuando muchos renuncian a la justicia y a la libertad escondidos en la madriguera de la conveniencia o del interés, ustedes deben luchar por una vida digna para ustedes y para todos y todas. Cuando otros piensan hoy no, mañana quizás, ustedes deben decir: ahora. Cuando otros se acostumbran a lo que hay, ustedes deben mostrarnos el sendero luminoso del porvenir.

Como Iglesia Católica confiamos en ustedes para construir ya el futuro armonioso y libre de nuestra sociedad. Caminamos con ustedes, compar¬timos con ustedes, luchamos con ustedes con la certeza de que ningún esfuerzo verdadero, ningún proyecto liberador quedará sin dar fruto.

Cuenten conmigo como Obispo de la Iglesia Católica y con todos los que somos Iglesia para hacer realidad todo lo que en ustedes hay de verdadero, de justo, de bello y hermoso.

¡Felicidades, Bachilleres de la Promoción 2010!

Que ustedes sean en nuestra Bolivia faro de luz, trabajo y servicio que provoca admiración.

La Promoción 2010 de Bachilleres y la Iglesia Católica de El Alto

Queridos jóvenes: Les escribo como Obispo de la Iglesia Católica de la Diócesis de El Alto en ei umbral de un nuevo camino que van a iniciar, donde se mezclan la incertidumbre y la ansiedad.

Durante muchos años, los diferentes profesores y profesoras de Religión, Ética y Moral !es han acompañado con más o menos aciertos. Ojalá que quede en ustedes un sello, una marca del Evangelio de Jesús.

Hoy quiero invitarles a participar en la Iglesia desde su nueva situación de estudiantes universitarios o trabajadores jóvenes.

La vida es un camino que no controlamos. Sepan que en toda circuns¬tancia pueden contar con la Iglesia Católica como su casa, como su herma¬na, como su madre y maestra.

En ella siempre encontrarán a Jesucristo, el Amigo y Hermano que ca¬mina con nosotros, incluso sin darnos cuenta. A Él pueden acudir cuando los tiempos se hacen duros y oscuros, y también cuando ía alegría y el éxito les visiten. Con Él pueden descubrir una vez más que "hay más alegría en dar que en recibir" y comprometerse con ustedes mismos hasta lograr una vida digna, una vida hermosa, una vida servidora, una vida profesional, una vida llena de amor.

En la Iglesia encontrarán ambientes de participación activa y reflexiva para hacer el bien y construir la paz basada en la justicia.

No permitan que su mirada sea limitada por el solo dinero, el solo placer, o el solo poder. Permitan que los demás, sobre todo los más pobres y exclui¬dos, ocupen un lugar clave en su mente y en su servicio.

Como Iglesia Católica les invitamos a hacerse presentes en la Misa de cada domingo, donde encontrarán la Palabra de Dios que alimenta y el espacio para compartir, con el Dios que ama la vida, sus propias experien¬cias de cada día.

Hay diversas instancias donde puedes hacerte presente en nuestra Iglesia: Grupos de jóvenes que comparten su fe; Catequistas que anuncian a Jesucristo; Pastora! Social al servicio de los pobres; Grupos de tiempo libre; Grupos de canto y Liturgia... en todos ellos serás bienvenido o bienvenida...

En todo caso, la Iglesia siempre te acogerá con los brazos abiertos para sanar tus heridas o para celebrar tus éxitos.

No te olvides que eres iglesia, comunidad de Jesús. Siéntete siempre como hijo o hija suya.

Por mi parte, como Obispo de la Iglesia Católica, te agradezco la acogi¬da que has tenido durante estos años a la Doctrina de la Iglesia y te invito a seguir creciendo como discípulo misionero de Jesús en tu nueva etapa de adulto joven, estudiante o trabajador.

La juventud, una riqueza singular

Queridos jóvenes y señoritas: Su juventud es una riqueza maravillosa. Viven tiempos de descubrimiento de su "yo" y de sus capacidades. Su ri¬queza es la capacidad para descubrir y a la vez de programar, de elegir, de prever y de asumir decisiones que determinarán su vida personal y social para siempre.

La juventud de cada uno de ustedes se manifiesta precisamente en hacerse las preguntas que no se apagarán con el tiempo: "¿Quién soy? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Cómo vivir para lograr una vida plena?"

Ustedes mismos comprenden que la respuesta a ellas no puede ser apre¬surada ni superficial. Ha de tener un peso específico y definitivo. Se trata de una respuesta que se refiere a toda la vida, que abarca el conjunto de la existencia humana.

Como Obispo, apóstol de Jesús, les invito a acudir a Cristo como el úni¬co interlocutor competente, aquel que nadie puede sustituir plenamente.
En efecto, Cristo no sólo es el «maestro bueno» que indica los caminos de la vida sobre la tierra. Él es el testigo que con su muerte en la cruz y su Resurrección gloriosa nos conduce a la vida eterna donde se vive sólo de amor y para amar.

Frente a muchos que quieren eliminar toda pregunta sobre el valor y el sentido de la vida Jesús nos repite constantemente: «Yo soy la resurrección y la vida».

Les deseo a cada uno y cada una de ustedes que los caminos de su ju¬ventud se encuentren con Cristo para que puedan vivir con Él los valores del Evangelio, sobre todo el amor incondicional y liberador que les llenará de alegría toda su existencia.

Pido a Dios por todos y todas los que son PROMOCIÓN 2010 en nuestra Diócesis de El Alto.

Que ustedes experimenten la alegría de la fe, e! gozo de la esperanza y el consuelo de la caridad.

Con mi bendición.
El Alto, noviembre de 2010.

Mons. Jesús Juárez
Obispo de la Diócesis de El Alto