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Catequistas de Bolivia a la Iglesia, su familia

Sistema Maná 31.7.09.- Del 22 al 25 de julio recién pasado se reunieron en Cochabamba, 183 catequistas de toda Bolivia en lo que fue su V Congreso Nacional. El equipo de comunicación estuvo allá apoyando su trabajo y por ello mismo podemos testimoniar las intensas jornadas de convivencia y oración en el trabajo, la reflexión y las propuestas.

Durante el congreso hubo presentaciones, documentos, trabajo en grupos, momentos de oración, celebraciones eucarísticas y muchos momentos de compartir fraterno. El lema citando a san Pablo fue “Nadie nos podrá apartar del amor de Dios manifestado en Jesucristo” y el tema del congreso la espiritualidad del Catequista.

En el mensaje final que transcribimos a continuación los Catequistas de Bolivia le hablan a la familia Boliviana, a su Iglesia, pero también a todos los hombres y mujeres de fe. Su lenguaje es familiar, porque llenos del espíritu santo, reconocen sus limitaciones y falencias, pero sobre todo expresan la conciencia de sentirse instrumentos de Dios en una tarea fundamental en la Iglesia como es la formación en la fe, y desde esa convicción se sienten animados y reenviados a cumplir su misión.

Para la Iglesia en su conjunto el mensaje es que sepamos reconocer, valorar y apoyar de mejor manera el trabajo sacrificado de tantos catequistas en todos los confines de nuestra geografía boliviana. Y el testimonio de unidad, fraternidad y fe que acaban de vivir ellos se convierte a su vez, en el contexto de Aparecida y la misión permanente, en un llamado a todos los hombres y mujeres de fe a ser generosos y a asumir el desafío de la formación en sus parroquias y en todos los ambientes sociales y culturales.

¡NADA  NI  NADIE  NOS  SEPARARÁ  DE CRISTO!
(Cfr. Rom 8, 39)
Mensaje de los catequistas al Pueblo de Dios en Bolivia

Nosotros catequistas, por vocación  y misión (Cfr. Rom.1, 1), en obediencia al Espíritu y en fidelidad a  nuestro pueblo creyente, reunidos en el V Congreso Nacional de Catequistas, realizado en Colcapirhua (Cochabamba)  del 22 al 25  de Julio  2009, queremos compartir con todo el Pueblo de Dios que está  en marcha y comprometido con la Misión Permanente, mandato de su Señor.

Con mucha alegría, orgullo y esperanza, reconocemos y valoramos la labor sacrificada y testimoniante de miles de nosotros los catequistas, varones y mujeres, jóvenes y adolescentes, tanto del área rural como del área peri-urbana y urbana, porque gracias a su ministerio, Jesucristo es “encontrado, seguido, amado, adorado, anunciado y comunicado a todos” (DA, 14). Y lo es en una Iglesia servidora, misionera, comunitaria y profética.

Damos gracias a Dios por el Don de su Amor derramado en nosotros que hemos procurado testimoniarlo entre los niños, jóvenes y adultos que acompañamos en nuestra acción catequística. La cosecha abundante de nuestro trabajo, lograda con la ayuda del Espíritu, la ofrecemos con gozo y esperanza a Dios Padre por su Hijo Jesucristo.

Como parte integrante de una Iglesia viva y de un pueblo en proceso de cambio, nos preocupa:
- Que la Palabra de Dios es empleada mayormente como un recurso didáctico y no como la fuente principal de nuestra labor catequística.
- Que la catequesis que realizamos no está generando los discípulos misioneros, fruto deseado y esperado por los catequistas y los otros miembros de la comunidad eclesial.
- Que nuestros procesos de formación cristiana que acompañamos pocas veces suscitan el surgimiento de comunidades vivas y adultas en su fe.
- Que nosotros mismos como catequistas no integramos permanentemente la fe y la vida, fe y compromiso social, fe y cultura…. en la tarea por expandir el Reino de Dios.

Lejos de desanimarnos ante estas dificultades y desafíos, nos sentimos motivados y llamados a retomar con entusiasmo y fervor, renovando nuestro encuentro personal y comunitario con Jesucristo viviente. Reconocemos que ser catequista es responder en libertad al llamado de Dios a la manera de Moisés, Jeremías, el Siervo de Yahveh, de los Apóstoles, de María Santísima, de María Magdalena  y de Pablo.

Quien nos ilumina e impulsa en este servicio es el Espíritu Santo. Nuestra misión es ser artesanos del encuentro con Jesucristo  y su Proyecto del Reino, acompañando el proceso de conversión y maduración de la fe del catequizando, haciendo que éste, a su vez, se inserte en una comunidad viva, celebrante y comprometida con la transformación de nuestra sociedad.

Nuestro ministerio de catequista no es ser un mero colaborador de los Párrocos. Nuestro servicio tiene una identidad y espiritualidad propias; somos agentes especializados, testigos directos de Jesucristo y evangelizadores insustituibles. Nuestra función viene a ser una contribución decisiva a hacer creíble, atrayente y actual el Mensaje de Jesús mediante una Iglesia misionera.

Siguiendo el ejemplo de María Santísima, discípula, catequista y misionera, convocamos a todos nuestros hermanos y hermanas catequistas de nuestra Iglesia en Bolivia a reasumir con renovado entusiasmo y coraje su vocación y misión encarnando en su integridad el mandato de Cristo que nuestros Obispos recogieron en Aparecida y que se traduce en las seis líneas pastorales de la Conferencia Episcopal Boliviana en la línea de la Misión Permanente.

Convencidos y enriquecidos por la diversidad de experiencias, testimonios, celebraciones litúrgicas, nuevos contenidos iluminadores y momentos intensivos de compartir fraterno entre nosotros, les saludamos a todos ustedes, a sus familias y a sus comunidades en nombre de Jesús, el Evangelio del Padre.

Sus hermanos y hermanas catequistas del V Congreso Nacional.

Cochabamba, 26 de Julio de 2009.