Error
  • La plantilla no está disponible para esta presentación. Por favor, contacte con un administrador del sitio.

Cuidar el amor de Dios para ser buenos servidores de su Palabra

Iglesia Viva 29.06.2011.- En el marco del primer aniversario del seminario Jesús Maestro de la Diócesis de El Alto, los tres Obispos de esta iglesia local, exhortaron a los jóvenes en proceso de formación para la vida consagrada. Resaltaron la importancia de cuidar el amor de Dios, ser buenos discípulos misioneros que  aprenden del Maestro, cuidar la vocación que Dios les regaló  y orar por las familias como fuente de la vocación.

Mons. Eugenio: “El seminario es un tiempo de encontrarse con Jesús”

¿De dónde nace la misión que Jesús le da a Pedro?  Cuando le encarga cuidar de sus ovejas, “Pedro: apacienta mis corderos”.  Sin duda, la misión viene de esta experiencia de encuentro profundo con Jesús y entrega a él.

“Ahora tenemos que vivir el Seminario como un tiempo especial, un tiempo para encontrarse con Jesús, tiempo donde crecemos en el amor, crecemos en oración. Hay tiempo para todo, para hacer la pastoral con jóvenes, el tiempo del seminario es el tiempo con Jesús, armonía en oración. Renovemos nuestro compromiso con Jesús, experimentar el amor que nos tiene y presentar nuestra respuesta gratuita de amor y ponernos al servicio suyo, allá donde nos llamará a servir”.

Mons. Fernando: “Debemos cuidar el amor de Dios”

Para Mons. Bascopé las cosas bellas hay que cuidarlas y tratarlas con cariño, tal cual se debe cuidar la vocación. Cuando Jesús insiste a Pedro “apacienta y cuida a mis ovejas”, la reflexión y orden es para todos, cuidar el amor de Dios.

¿Por qué se nos van las vocaciones? “Porque el amor es frágil, débil porque no lo cuidamos. A ustedes y a nosotros los obispos, Jesús nos sigue preguntando ¿me amas? ¿Estas cuidando la vocación que yo te he regalado? ¿Estas cuidando delicadamente el amor con que yo te he amado? Seminaristas cuidemos el amor que Dios ha derramado en nuestros corazones”.
 
Mons. Jesús Juárez: "A los papás, cuando los hijos dispongan el deseo de servir al Señor en la vida sacerdotal o religiosa animénles y den gracias a Dios"

En el seminario se desarrolla el espíritu de acogida, de hospitalidad para los sacerdotes y hermanas que vienen y visitan sus instalaciones. Es el progreso que se ha hecho durante el primer año, dando gracias al Señor porque ahora permite entrar al segundo año.

“Hemos visto como los seminaristas van creciendo en el sentido de pertenencia, que esta casa es de ellos y por tanto la cuidan,  la aman, la embellecen. Y hemos orado por las familias porque son la fuente de las vocaciones y ojala que los papás, las mamás cuando el hijo, la hija disponga el deseo de servir al Señor en la vida sacerdotal o religiosa le animen y den gracias a Dios, porque como decía San Juan Bosco: ‘cuando un hijo deja a la familia para seguir al Señor en su vocación, es el mismo Jesús que viene al hogar a ocupar el lugar del hijo que se va al seminario’, seria una bendición tener a Jesús en su casa.

Al mismo tiempo de encargar a las parroquias que envían a sus jóvenes al seminario, “no los abandonen, acompáñenlos que la comunidad lo visite que sepan que esta casa está abierta para todos y no se olviden de traer la tortita cuando celebran un cumpleaños, un poco de productos de la tierra que siempre son buenos para la alimentación de los queridos seminaristas”.