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Testimonio de vida sacerdotal: P. Santiago Torrez

Iglesia Viva 16.06.2011.- El P. Santiago Torrez Mamani, nació en La Paz, pero sus papás son de la comunidad de Ancoraimes. Vivió gran parte de su infancia y adolescencia en la localidad de Achacachi. Su primer acercamiento a la iglesia fue cuando la mamá le llevo a la misa a sus seis años. Posteriormente la mamá muere después de dar a luz al último de sus hijos.

Cuando estaba en primaria, en el colegio, junto a un grupo de jóvenes salían a jugar a la cancha de la parroquia. “En una oportunidad un señor mayor se nos acercó y nos esperó hasta terminar el partido de fútbol, nos hizo pasar a la casa grande que antes no conocíamos y que era la parroquia. Él tenía una mesa preparada para nosotros y nos invitó a comer. Después de invitarnos a la mesa, hicimos letreros para la parroquia”.

Al final de la cena, la persona que los invitó a comer, les preguntó: ¿les gustó todo esto?, así fue la manera que este grupo de jóvenes se acercaron a la iglesia. “Les hablo del P. Paz Jiménez y desde esa vez todo fue parroquia para mi. Siempre íbamos a las comunidades a jugar y luego parroquia, pasaron los años y me hice amigo del P. Tomás. Compartimos muchas experiencias con él, cuando estuve en cuarto de secundaria nació la idea del seminario. Y el P. Tomas me preguntó: ¿changuis te gustaría ser como yo? y sinceramente me gustaba ser como ellos, padres, estar en contacto con la gente y los niños y fue así como me entró la inquietud de ir al seminario”.

Después del colegio, el P. Santiago no pudo ir al seminario, porque se encontró en un momento de rebeldía en su vida, más su papá le cuestionaba al decirle que era un joven de parroquia y se portaba mal. Entonces decidió irse al  cuartel sin el consentimiento de su familia. Durante el cuartel la idea del seminario aún rondaba por su mente.

“El seminario, para mi, es un momento de encontrarse con Dios, de experimentar a Dios y donde los discípulos sienten el  llamado, escuchan las palabras de Jesús y después son enviados. Estoy muy agradecido al seminario, de manera especial a Mons. Jesús porque cuando interrumpí mi formación, me preguntó: ¿si te doy la oportunidad de continuar lo haces? Y mi respuesta fue positiva y continué en el proceso de formación”.

La vida del seminario, para el P. Torrez, es la etapa de formación y discernimientos. Al dar su testimonio agradeció a sus formadores y hermanos sacerdotes que lo acogieron y que ahora forma parte de ellos. “Si a uno le gusta ser sacerdote es una experiencia hermosa, pese a que existen dificultades pero se debe luchar por aquello que quieres”.

Expresó conmoverse cuando alguien le dice Padre, ‘es algo como si los papas sintieran cuando los hijos les dicen papá o mamá’. En el caso de nosotros, los sacerdotes,  nos dicen Padre aún las personas que no conocemos y tenemos ese privilegio de ser llamados Padre”. Agradeció a todos los presentes por la oportunidad de hacerlos sentir un Padre más y de la iglesia.