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Centro de Apoyo Educativo Kurmi regala amor a los niños

El Alto 11.4.2012// El Centro Kurmi tiene 16 años de experiencia y labor como obra social de la iglesia católica en Bolivia, se encuentra en el distrito tres de la ciudad y Diócesis de El Alto y pertenece a la Parroquia Jesús Obrero. Mónica Melina Bernal Gemio es la Directora de esta institución y nos cuenta el trabajo cotidiano que se realiza con los niños y el objetivo que cumple el Kurmi que es el de reforzar a los escolares y brindarles una formación humana en educación de valores.


Mónica Bernal, cuenta comenta que la rutina del centro es trabajar en hábitos de higiene, hábitos alimenticios y refuerzo nutricional, porque los niños que se acogen vienen con bastantes necesidades tanto económicas como nutricionales. “Estamos innovando una nueva estructura orgánica basada es tres áreas: pedagógica, psicológica y social,  a partir de estas tres áreas se hace las actividades en el Kurmi”.

Los niños que se benefician de este apoyo comprenden las edades de 6, escolarizados, hasta los 12 como la primera fase. Ellos se hallan entre primero de primaria hasta sexto de primaria, provenientes de familias seleccionadas con distintas características de selección de acuerdo a una trabajadora social. Son en principio de familias numerosas, con problemas económicos, de violencia intrafamiliar, de drogas o alcoholismo, disfuncionales como responsable solo un miembro de la familia ya sea el papá o mamá, denominados monoparentales. La prioridad es la atención de niñas debido a que en la ciudad de El Alto la educación a las mismas aún esta relegada o se las postergada, debido a que asumen y cumplen roles de sus mamás u hogares.

“Tratamos que nuestra población se extienda mas allá de esta jurisdicción o sea del distrito tres, donde se encuentra el centro, porque creemos y hemos visto que hay niños que necesitan de nuestra ayuda en zonas alejadas esto hace que se extienda el servicio a otras zonas que demandan atención inmediata”.

La segunda es de adolescentes de los 12 hasta los 18 años, “no queremos dejarlos justo en una etapa transitoria, por eso se ha creado este modelo, considerado este trabajo importante para la formación humana”. Aquí se prioriza la educación para la vida, no se trata de sacar estudiantes perfectos, sino brindar a los adolescentes y niños una calidad de vida que cumplan su ciclo de vida establecido.

Durante el 2011, 146 entre adolescentes y niños fueron beneficiados del proyecto. Actualmente el Kurmi acoge a 104 niños, con un personal de 12 educadores. La diferencia se debe a que hubo muchas familias que han mejorado su situación económica y optaron de manera personal retirarse del proyecto cediendo el espacio a otros niños que necesiten, “ahora estamos en proceso de selección de familias que se beneficiarán para esta gestión”.